El ángel alado que nos dejó llorando

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“Mirá Nicolás, Yo no necesito nada, lo único que quiero es que le atiendan a mis compañeros”, fue la explicación que nos dio un día cuando recibimos su llamada telefónica y visiblemente emocionado (llorando) nos hablaba como si nosotros ya supieramos la historia, la situación, el problema.

Es que algunos de sus compañeros del título del 53 estaban cayendo en enfermedades propias de la edad, del tiempo, del ajetreo, de la responsabilidad en el trabajo para dar todo en pos de los colores que defendían.

Quisimos salir corriendo para estar junto a él y saber quién era el compañero que caía en desgracia. Era Rubén Fernández el que pasaba por una situación dificil y Ángel quería una ayuda para su compañero de vida.

Nunca llamó para pedir algo para él, salvo para contarnos que tenía un par de “trofeos de guerra” exclusivos, camisetas originales de la época y algunos otros objetos que quería poner a nuestra disposición sin pedir un monto de dinero por él, aunque percibimos que necesitaba un pago. Lástima que no encontramos el eco favorable para darle la satisfacción que esperaba, no precisamente en el peso metálico sino en que se reconozca el valor sentimental de lo que guardaba como el más preciado de los tesoros.

Así era Ángel Berni, el “Ángel alado que pisó tierras colombianas”, como tituló un periódico de Colombia cuando fue a vestir la camiseta del Boca Juniors de Cali.

Ángel Berni fue un “jugadorazo”, según los ojos de los seguidores del Olimpia, del San Lorenzo de Almagro, de Gimnasia y Esgrima de La Plata y del Real Betis español. Berni jugó el Mundial de 1950 con la Albirroja y fue campeón con el gran equipo albirrojo en la Copa América celebrada en Lima en 1953, ganándole dos veces al poderoso equipo de Brasil.

A pesar de le diferencia de generación tuvimos la dicha de que Ángel Berni haya encontrado  en nosotros el paño de lágrimas, porque a él le gustaba llamar para llorar. Nunca nos dijo porqué lloraba, pero creemos que fue por la incomprensión de la gente, de nosotros, que no le dabamos dimensión a lo que la selección del 53 pudo lograr en Lima, con muy pocos medios, como si fueramos campeones cada año, por nuestra frialdad, sin preguntar jamás cómo estaban los que lograron la tremenda hazaña.

Ángel Berni se fue en silencio, sin reclamar nada, aunque hoy nos hizo llorar a nosotros!

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